4fef5132845c11e28c6122000aa8013a_7En estos días alguien me preguntaba Patricia como mides tú el éxito de tu vida…guaooo ¿Mi medida de ÉXITO?  Después de pensar en esto llegue al conclusión de que es EL PLACER, cuando siento placer en las cosas  que hago  me oriento fácilmente a escoger lo que va con mi esencia y no con la búsqueda de validación externa, que  a mi parecer se vuelto  una moda muy enfermiza en nuestra sociedad.

Cuando elijo hacer lo que va con mi esencia  todo empieza a fluir, le doy al mundo lo que es mi verdadero aporte, se expande mi conciencia y se despierta la conciencia de otros, la abundancia se manifiesta y el camino es lleno de luz y todo se enfoca hacia la acción y la alegría, doy y recibo, suelto y  recibo siempre más.

Sentirse “merecedor” de ese “más”  es una llave maestra que abre infinitas puertas, la vida es abundante, es vibrante, es luz, chispas de creación inagotables que se unen para brillar infinitamente, este universo no entiende de carencias, porque es siempre abundante, se re-crea a cada instante, así que siempre hay más y más. Pero si no sentimos que merecemos más amor, más salud, más alegría, más dinero, más bienestar, mejores relaciones, nos quedamos atrapados en el miedo a no tener más de lo que ya alcanzamos  y esta sin duda es una trampa que nos hace perdernos las bondades infinitas que esperan por nosotros cada día.

El miedo nos paraliza, nos quita la energía, no vuelve grises, nos sentimos que no logramos tales o cuales cosas y tememos, nos comparamos con otros que llamamos “exitosos” y nos menospreciamos y eso es atentar contra nosotros mismos.

Nuestra mente crea infinitos records a lo largo de la vida, graba y guarda, acumulamos muchos pensamientos negativos que nos intoxican, que no son verdad, nos envuelven en una nube que no nos  permite ver la verdad y así perdemos la noción de que merecemos siempre todo, y siempre más,  porque la vida es autentica y constante renovación y nunca es carencia sino abundancia.

Cuando nos sentimos  poco merecedores, podemos tener tanto miedo, que  terminamos buscamos validación y  aprobación en otros, esto se vuelve un camino peligroso porque terminamos dándole la responsabilidad de nuestra vida, de nuestra felicidad, de nuestros errores a otros  y  eso es como vender el alma al diablo. Hay que responsabilizarse, hay que soñar, hay que demostrarse a cada momento que somos los creadores de nuestra propia vida y dedicarnos a construirla como la queremos, como la merecemos!

Nadie va hacernos más feliz, ni mas responsables de nuestra vidas, ni más brillantes y amorosos,  ni más prósperos y llenos de placer que nosotros mismos! no way!  Cuando nos responsabilizamos de nuestra vida, la compartimos desde la felicidad porque siempre sabemos que merecemos, que queremos, que deseamos, que nos damos y no vamos a buscar lo que falta en otros sino que nos vamos a complacer, a dar placer, nos esforzamos por nosotros mismos, por nuestros sueños y cuando compartes con otros desde esa abundancia solo recibirás lo que vibras: amor, abundancia, expansión, prosperidad, alegría, salud, belleza, valoración, respeto por la vida…lo que hayas cultivado en ti.

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