corazonNecesitamos amar. Dejar que nuestro corazón expanda la energía del amor, que libere gozoso toda su belleza, que la compasión y la alegría afloren en nuestras vidas, que la luz se manifieste en cada paso.

¿Cómo hacer esto en los tiempos que vivimos?  HACIÉNDOLO. Primero amándonos a nosotros mismos, amando a los otros, amando la experiencia de vida, disfrutando cada instante de nuestra experiencia de vida conectándonos con pensamientos, acciones y vibraciones de amor y alegría.

Nuestra naturaleza y esencia es la luz, la llama eterna del amor es la que aviva el creador que es nuestra alma. Solo podremos proyectar amor y verlo afuera cuando lo reconocemos en nosotros, cuando recordamos que es nuestra esencia.

Nos hemos “intoxicado” de materialidad y olvidamos que somos seres de luz poderosísimos, que  evolucionamos de forma infinita, recorriendo el camino desde la responsabilidad a la libertad para volver a la fuente.

Nos hemos cegado y engrosado las capas de nuestra piel y cuerpos mentales y esto evita que la energía fluya a través de nuestros canales energéticos, manteniéndonos en una vibración baja que nos impide “ver” “sentir” y “experimentar” en otras frecuencias más elevadas. Siempre podemos subir de nivel, siempre podemos armonizarnos y abrir nuestros canales energéticos.

Amanos a nuestros hermanos ayudándolos a elevar su vibración y así elevamos la nuestra, transmitiendo nuestro  mensaje silencioso de amor  a través de nuestro corazón.

Si tu corazón está abierto, pleno, en armonía y emana la vibración de amor primordial, en cada lugar que llegues estarás expandiendo esa energía y transformando a otros desde tu silencioso amor incondicional.

¿Cómo mantenemos el corazón abierto, en armonía y vibrando alto?

  • Fluyendo en armonía con lo que te guste hacer, lo que te haga sentir bien y alegre
  • Respirando conscientemente
  • Ayudando a otros a sentirse bien, haciendo sonreír a alguien
  • Sentándonos en la tierra directamente
  • Caminando por la arena de la playa
  • Mirando el sol al amanecer y al atardecer
  • Sintiendo la brisa
  • Mirando la luna
  • Dejando que las aguas del mar nos limpien
  • Caminando con los pies desnudos por un rio o a la orilla del mar
  • Mirando el cielo y sus estrellas
  • Subiendo a la montaña, caminándo en silencio
  • Disfrutando el silencio de la madrugada
  • Meditando
  • Riéndonos, abrazándonos
  • Encontrando en cada ser lo hermoso y bueno
  • Amándonos, reconociéndonos como seres únicos, con una misión y talento único, que tenemos el deber de entregar al mundo.
  • Sintiendo la alegría de vivir a cada instante de esta experiencia de vida.