mujer se tu mismaEl rol de la mujer en la sociedad siempre ha sido trascendente, pero nunca había sido más determinante que ahora. En una sociedad basada en el patriarcado la evolución del rol femenino ha pasado muchas pruebas.

Aquella  mujer dependiente, atada al hombre por la necesidad, sin preparación ni sustento propio, en menos de medio siglo pasó a ser una mujer liberada, que se lanzó a una franca competencia con el género masculino y en su “liberación” se apropio de muchas cargas, pagando el alto precio de descuidar su naturaleza y esencia femenina.

De sumisas a 4×4

Son muy cortas estas líneas para explicar un proceso sociológico tan extenso e importante como es el rol de la mujer en la sociedad que vivimos, sin embargo podemos hace un esbozo breve que nos hace ver que la mujer sumisa al liberarse de las imposiciones del patriarcado, termino convirtiéndose  en su desenfreno en una 4×4, como las llama Carlos Fraga, mujeres que decidieron tomar el toro por los cachos y ocuparse de tomar diversos roles, en los que se colaron los masculinos que de alguna forma las fueron desligando de su esencia femenina obligándolas inconscientemente a anular el papel del hombre en sus vidas

Esa descalificación del hombre, la competencia o rechazo con el que debería ser su aliado, la activación de un sistema de protección por experiencias negativas con lo masculino, traumas de la infancia, sellos ancestrales que nos hacen referencia a una hombre que abandona, miente o maltrata llevó a muchas mujeres a desarrollar su 4×4, un “topoderosisimo” que las lleva a decir: “tranquila, ahora yo estoy a cargo de todo, ningún hombre es necesario”

La naturaleza nos indica otra cosa, la psiquis femenina también, el camino es más alegre y amable cuando es de a dos, en pareja somos más longevos, felices y completos. La mujer necesita desarrollarse en su esencia femenina y los hombres son su complemento, el hombre necesita desarrollarse en su esencia masculina y la mujer es su complemento.

¿De 4×4 a sumisas?

Muchas de estas mujeres 4×4 un día se levantan y se dan cuenta que algo falló, algo falta, un no sé qué se hace presente, están de alguna manera insatisfechas consigo mismas, de una u otra forma sienten que no son del todo felices, están cansadas de tener todo a su cargo, su esencia femenina grita desde lo más profundo de su interior para que se suelten y liberen.

Muchas de estas mujeres comienzan a entrar en “conciencia” justo cuando se enamoran y de la noche a la mañana pasan de 4×4 a una versión de docilidad incomparable para relacionarse con su pareja. Su feminidad que añora salir aflora pidiendo reconocimiento y como todo lo reprimido, cuando surge se expresa con intensidad.

Bajo estas circunstancias estas mujeres actuarán con una alta dosis de docilidad ante un hombre que las ame, valore y aprecie, o no, pues él es la pieza masculina más parecida al espacio que falta llenar en su rompecabezas, estas chicas harán todo lo que esté en sus manos para sostener su relación y puede que lo disfruten, desean extender a lo largo del tiempo esa fuente de placer y para lograrlo se adaptan, enfocándose principalmente en  complementar a su hombre, a costa incluso de dejar de atender su propia esencia.

Estas mujeres se deciden a caminar al otro extremo de la balanza, dejan de lado los “pantalones” para regresar a las “faldas” aunque les resulten incomodas, dejan sus proyectos propios y se pliegan a los proyectos e ideas de su hombre, su individualidad, brillo y sonrisa, su esencia natural empiezan a mermar inconscientemente,  su poder creativo y energía natural lo direccionan en un porcentaje muy alto hacia lo que hace y desarrolla su hombre y descuidan su “vasija”, dejan de bailar, pintar, crear, dejan de tomar decisiones por sí mismas, se acostumbran a consultar todo con su pareja, o imponen un orden en la vida de él para sentirse necesitada,  por un tiempo disfrutan porque su energía femenina se manifiesta y pueden expresar frases como: “Soy feliz así…” “Si él está feliz yo soy feliz…” “Es que yo fui 4×4 mucho tiempo y me cansé…”  el verdadero cansancio vendrá después…

Las mansas féminas

El fenómeno de pasar de 4×4 a mansas féminas no es casual, la mayoría de las mujeres que están en este proceso simplemente no lo ven. La mujer necesita sentir su feminidad y expresarla, cuando un hombre entra en la vida de una mujer deseosa de expresar su feminidad ella siente que se libera de los roles masculinos que ha asumido y que la han hecho actuar en contra de su naturaleza,  comienza a dejar fluir su esencia de mujer, se siente bien, por lo que siente alivio y equilibrio, pero se sabotean porque inconscientemente siente que puede perder la fuente de sustento masculino que les da ese alivio, amor y aceptación y se entrega al hombre desde la necesidad, sin pensar que ella es su propia fuente infinita de alivio, amor y aceptación.

Si el hombre que las acompaña tiene un fuerte rol masculino de protección, determinación, toma de decisiones y guía (que usualmente es lo que busca esta mujer) puede tomar un lugar determinante en su vida, puede que inconscientemente ella lo coloque en un pedestal, en el lugar del padre o lo convierte en una figura que satisface el espacio vacío que dejó algún herida con un ser masculino del pasado o puede simplemente suceder que estas mujeres en su alivio y felicidad enfoquen su luz y energía hacia el hombre y se olvide de alimentarse a sí misma.

De vuelta a la mejor versión de ti misma

El rol 4×4 es una alteración producto de la sociedad que vivimos, que se activa como un mecanismo de defensa, el otro lado de la balanza es la sumisa actitud que desarrollamos para mantenernos unidas a una pareja que llene nuestras carencias más que complementarnos desde nuestras fortalezas. Una cosa es ser femenina otra es dejarse dominar por  la docilidad que anula a nuestra mujer salvaje, la que vive en nuestro interior, esto también es una disfuncionalidad producto de las imposiciones que marca la sociedad.

Gracias a dios las maniobras de nuestra naturaleza salvaje emergen de nuestra psiquis y nuestra mujer salvaje hace un llamado que nos salva. La intuición, recibir, curar, amar, la ternura, la alegría, la creatividad, la rebeldía,  son parte de nuestra esencia femenina, las mujeres no tenemos que hacer nada para mantener un hombre a nuestro lado, porque somos la vasija que atrae la luz y este la llena cuando está preparada, desde la expresión de lo que verdaderamente somos el hombre se mantiene allí llenando de luz nuestra vasija porque siente la atracción de que ese vacío hermoso, él debe llenarlo para expresarse creativamente.

El hombre necesita ganarse y merecer el amor de su mujer y sentir esa necesidad de llenarla, cuando una mujer no se ocupa de sí misma, se convierte en una presa fácil del “miedo a perder lo que la llena” y comienza a dejar de cuidar de su vasija, al descuidarse a sí misma siente que deja de ser atractiva para ser llenada por la luz de su hombre y se “esfuerza” en “quererse demostrar que es la mejor para él” en lugar de sentirse feliz y llena por lo que es simplemente. Se empieza a hacer indispensable en su vida, lleva su agenda, le sigue los pasos, trabaja con y para él, se aparta de sus propios proyectos y de toda la alegría que le da desarrollar sus propios talentos,  convierte los talentos y proyectos de él en los suyos, así un día se encuentra con que ha sido muy desleal consigo misma y la mujer salvaje aparece reclamando sus espacios y cobrando sus facturas.

Una lección para nosotras mismas: de la necesidad a la libertad

Amarnos a nosotras mismas, dejar aflorar nuestra esencia femenina, hacernos felices a nosotras mismas, ocuparnos de nosotras mismas, disfrutarnos, crear nuestros propios proyectos de vida, desarrollar nuestros talentos y alegrías, nuestros propios círculos de amistades, tomar nuestras propias decisiones, hacer nuestra vida a nuestra medida, alimentarnos física, emocional y espiritualmente con lo mejor, dejar fluir nuestra esencia hermosa, natural, rebelde, suave, libre, confiar en nuestra alma, hacer todo aquello que nos haga brillar con luz propia, lo que mantenga nuestra alegría a flor de piel, lo que haga que nuestra alma se exprese y sonría, dejar que fluya lo que somos totalmente, libremente, sin caretas, ni tantos análisis, soltándonos, des-cuadriculándonos, reconociéndonos, disfrutándonos.

Amarnos  y liberarnos a nosotras mismas es un compromiso con nuestra mujer salvaje, desde allí estaremos llenas de mucho que dar y recibir. El hombre quiere proteger, amar y sentir que su mujer camina a su lado y es feliz con él pero su felicidad no depende de él, que tiene su propia vida y desarrolla con alegría sus talentos, que es femenina e independiente y aunque necesita su amor y protección es libre y autónoma.

La mujer y el hombre son complementos, la vida en pareja invita a la evolución y estoy segura de que ningún hombre quiere estar lejos de una mujer que brilla con luz propia.

Amate y déjate brillar y amar, disfruta al máximo la magia de ser mujer y expresa su naturaleza femenina libremente!

Sígueme en Twitter @somosmargarita

Instragram @pchalbaud

FanPage

logopattypequ