Cuando nos encontramos con un tema nuevo o desconocido, una de las primeras cosas que queremos saber es para qué sirve, para qué se usa. Un tema que está siendo mencionado ampliamente en la actualidad es la meditación. Buscamos información al respecto y encontramos que se trata de estar en silencio, sentado o acostado cómodamente. Vemos las imágenes de personas que están meditando y les vemos expresiones de tranquilidad, y nos preguntamos, ¿en qué estarán pensando?

Seguimos buscando y vemos que diferentes culturas la han desarrollado en el transcurso de miles de años, y nos sorprende ver que ha sido una práctica que hasta hace pocos años era considerada secreta o de acceso limitado por diferentes grupos religiosos, filosóficos o intelectuales, como por ejemplo, los hinduistas, los budistas o los masones. Sin embargo, para beneficio de todos, en la actualidad es un asunto de dominio público y de práctica libre. La meditación en la actualidad está siendo ampliamente estudiada por la comunidad médica y la científica.

Entonces, ¿para qué se usa la meditación? Una práctica de meditación sencilla y muy útil es la conocida como «estar en silencio» ¡Así de sencillo! Es una práctica de meditación que te permite «conocerte a ti mismo». Es fácil, y se puede decir que es un aula donde se aprende a vivir sanamente y sabiamente gracias a la autobservación, o dicho de otra forma, gracias a la introspección, simplemente por centrar la atención en uno mismo. Así que practicando esta meditación … ¡podemos conocernos! Cuando se conversa, la atención se enfoca en el interlocutor, es decir, en el exterior, con lo cual conocemos solo lo externo. Además, lo bueno es que esta meditación se puede realizar varias veces al día y con la duración que se quiera y que nos haga sentir bien.

Silencio

La meditación «estar en silencio» se realiza en sencillos pasos.

1.- Busca y ubica un sitio tranquilo donde puedas sentarte o acostarte. Relaja los músculos y afloja la cintura para poder respirar profundamente y suavemente.

2.- Mantén los ojos cerrados, … y si te sientes somnoliento, entonces mejor los entrecierras sin enfocar la vista.

3.- Respira suavemente, profundamente y con naturalidad, y siente el aire entrando y saliendo. Observa la respiración.

4.- Presta atención a lo que sucede y aprenderás …

¿Y qué aprenderás?

¡A conocerte a ti mismo!