250e90e8712bc32697e6f9ce3803bdcaEn el camino a la “libertad” en el que transitamos las mujeres de unas décadas para acá se han construido indiscutiblemente muchos logros que nos han permitido ser más valoradas, capaces, independientes, preparadas  y expresivas.

Las mujeres de esta época tienen mucha fuerza, voz y expresión, creo firmemente que la mujer que se ha estado gestando es una gran líder, un ser que de aquí en adelante tiene un papel importante en la transformación del mundo que construimos.

Sin embargo en ese mismo camino hacia el liderazgo, hacia la nombrada “libertad” se hicieron bifurcaciones y muchas mujeres transitan caminos donde, a pesar de los logros, no son felices, no son amadas, han perdido el rastro que las guía a su esencia femenina que recibe y transforma y muchas pero muchas viven muy solas, desconectadas y adormecidas.

En los últimos tiempos en nuestra sociedad se ha registrado una tendencia en ascenso a volvernos “autosuficientes” y prescindir de relaciones de pareja sanas y amables, a volvernos capaces de “hacerlo todo” sin ayuda del hombre y a competir en vez de compartir con los caballeros de nuestra vida.

Si bien no quiero responsabilizar a las mi género de todo lo que pasa, si puedo decir que por lo menos el 50% de la responsabilidad está de nuestra parte y es que hacer uso de nuestros derechos de igual como seres humanos, no es igual a competir con la esencia masculina, ni asumir roles masculinos para sentirnos más fuertes y capaces profesional o personalmente.

No tenemos porque desconectarnos de nuestra esencia femenina que nos nutre y desborda de manifestaciones de vida y que además recibe al hombre desde el amor, ni cortarnos las raíces del hermoso rol femenino para “ser libres” para “tener igualdad de derechos” porque nuestra esencia es lo más hermoso y verdadero que tenemos y debemos comenzar a valorarnos más internamente.

Muchas son las madres solteras, mujeres divorciadas, jefes de familia, hijos abandonados criados solo por mujeres, no quiero decir que eso no pasa, pero depende  mucho de nosotras mismas lo que suceda en nuestras vidas, cuando tomamos consciencia de  la valoración que nos damos y la valoración que le damos a los hombres de nuestra vida, las cosas comienzan a cambiar.

Si nosotras somos brillantes, bellas, alegres, delicadas, femeninas, curvas, sensuales, sexuales, amorosas ¿para qué privarnos de manifestarlo? No creo que privar al hombre de amarnos, protegernos, disfrutarnos, de nuestra capacidad de hacerlos sentir valiosos en nuestra vida sea una vía psicologicamente sana ni para nosotras ni para ellos, si hay muchas mujeres solas, hombres también.

Los hombres y mujeres nos complementamos y puede que suene cursi pero un hombre siempre lleva un caballero dentro que quiere hacer todo lo posible por lograr el objetivo de ver feliz y sonreída a su dama.

Me agradó enterarme que a la mayoría de los chicos nada les resulta más seductor y agradable en una mujer que verla reírse,  más aún los tranquiliza y seduce sentirse capaces de hacer verdaderamente feliz a su chica.

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