mujeres patricia chalbaudLa verdadera maestría, la más importante es la maestría en ti misma.

Las mujeres de la nueva era sienten un llamado a la transformación, sin embargo viven en una carrera que las hace olvidarse de la esencia de ellas mismas.

Se vuelven maestras en las finanzas, en la administración de un hogar, en el cuidado de los hijos, en el desarrollo de una profesión, pero olvidan la maestría más importante: la maestría en sí mismas.Auto-conocerse, auto-valorarse, desarrollar la autoestima, auto-confianza y auto-respeto.

Sin querer se olvidan de algo importante: aprender a sentirse y lidiar con sus emociones.

La mujeres de hoy hablan y experimentan la libertar, emancipación, liberación, pero muchas viven en una ardua competencia,  algunas buscando ideales femeninos creados por la sociedad, otras tomando el lugar de los hombres y compitiendo con el género masculino, aunque esto no tenga ningún sentido, pues, paradójicamente la mayoría de las veces desean una relación de amor con un hombre que las proteja. En realidad  las mujeres necesitan a los hombres y los hombres necesitan a las mujeres, solo a través de lo amor entre ambos hay evolución. Por eso las rivalidades desgastan, agotan, dan la ilusión de separación y ya sabemos que ese no es el camino.

Una verdadera emancipación femenina no es competir con el hombre como si fuera su rival o adversario, significa desarrollarse desde el amor (primero por si mismas) y luego en proyección hacia sus relaciones y hacia todo lo que hacen y crean.

La sociedad en que vivimos necesita un cambio, el sistema patriarcal derrocha recursos, aniquila sentimientos, desecha el amor y es precisamente allí donde la intervención de la mujer es determinante pues desde su feminidad, desde la diosa, desde la madre, desde lo divino, desde el amor, ella es necesaria. La mujer es contenedora, creadora, amor, dulzura, intuición, sutileza, inteligencia divina, fortaleza, temple,  una mujer que reconoce sus atributos femeninos no compite con un hombre, lo complementa y así manifiestan un mundo mejor.

La mujer liberada es aquella que puede acceder a su propia naturaleza y usarla con soltura, haciendo uso de sus habilidades adquiridas,  reconociéndose y desarrollándose en su esencia femenina y transformadora.

Desarrolla tu auto-confianza creyendo en ti misma, haciendo uso de tus habilidades adquiridas, desarrollando tus talentos.

Desarrolla tu auto-respeto trabajando en reconocerte como un ser divino, de luz, de creación, un ser capaz de dar vida, de cuidarla, de transformar, dándote valoración como un alma desarrollando cualidades y experimentando la vida.

El auto-respeto es una virtud espiritual muy profunda, no se consigue desde la rapidez de lo inmediato, se accede a él a través de la experiencia, se va alimentando cuando se aprende a lidiar con la inseguridad, cuando se atraviesa  el miedo y sin embargo  se sigue adelante.

Una mujer que aprende a bregar con la soledad, con el miedo, con el dolor que puede generarle las relaciones y superar los escollos que se le presentan en el camino, reconoce su poder y desde allí podrá conquistar casi cualquier desafío de la vida, desde ese reconocimiento por ella misma se llega a la unidad y esa es la verdadera base de la  emancipación femenina.

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