corazonSomos energía, tenemos un campo magnético que es parte de un sistema y que atrae lo que vibra, por eso atraemos lo que somos y somos además capaces de transformarlo, pero para hacerlo es imprescindible estar consientes y elevar nuestra frecuencia vibracional, esto no es nada místico, nuestro corazón es el maestro y él vibra de tal manera que lo que está a nuestro alrededor es influenciado por su energía, como dice mi profesora de yoga para recordarnos abrir el pecho, que el maestro vaya adelante, primero el corazón, después la cabeza.

Annie Marquier, reconocida a nivel mundial por su  profunda formación en varios campos del conocimiento humano —en ciencias (matemáticas, Universidad de París), arte (música), espiritualidad (varias disciplinas), y psicología holística y transpersonal alega que el campo magnético del corazón se extiende alrededor del cuerpo entre dos y cuatro metros, es decir, que todos los que nos rodean reciben la información energética contenida en nuestro corazón. Eso explica porque se producen sincronicidades, pues  al cambiar tú, se producen cambios en los seres que están a tu alrededor… Esto es la naturaleza humana y  esta naturaleza humana  forma parte de la NATURALEZA, en mayúsculas, donde se incluyen  rocas, seres vivos, planetas y el resto del cosmos y otros universos, a esto pertenecemos, somos un micro cosmos nadando en un macro cosmos.

Elevar nuestra frecuencia vibracional nos da un poder creador excepcional y una fortaleza serena que nos permitirá realizar los cambios necesarios en el mundo que vivimos y que vemos profundamente desequilibrado. Pero como elevamos nuestra frecuencia vibracional? Con una serie de acciones muy sencillas de escribir y decir, pero que deben accionarse con frecuencia.Acciones concretas para comenzar elevar nuestra frecuencia vibracional:

  • Cultivar el silencio
  • Contactar con la naturaleza
  • Vivir periodos de soledad
  • Meditar
  • Contemplarte
  • Cuidar tu entorno vibratorio
  • Trabajar en grupo
  • Vivir con sencillez
  • Cuando no sepas qué hacer, pregúntale a tu corazón, te aseguro que él sabe más que nadie, él es el maestro, aprende a escucharlo.

 Para elevar nuestra frecuencia vibracional simplemente tenemos que reordenarnos, enfocar nuestra atención a lo que nos conecta con nuestra propia fuente y escucharnos. Naturalmente “sabemos” ósea  tenemos “sabiduría”. Nuestro corazón, nuestra alma sabe que debemos hacer, sabe que es lo “correcto” para nosotros mismos. Nuestro trabajo consiste en aprender a escucharnos.

Aprender a escucharnos es la base, nada ni nadie podrá decirnos cuál es la mejor forma de conducir nuestra vida, no hay un método, la clave está en desarrollarnos creativamente, nosotros somos capaces de crear mucho más de lo que nuestra mente nos permite pensar. Muchas veces deseamos cosas que están por debajo de lo que somos capaces de crear y recibir. Elevar nuestra frecuencia vibracional nos permite ser nosotros mismos y dar lo mejor de nosotros mismos.

Para dejar que el corazón, el gran maestro esté al mando tranquilo y estemos concientes, debemos aprender a confiar en la intuición y reconocer que el verdadero origen de nuestras reacciones emocionales no está en lo que ocurre en el exterior, sino en nuestro interior.

Aprender a escucharnos, contemplarnos, sentirnos y conocernos. Utilizando  la energía que nos acompaña en estos tiempos, podemos hacer un cambio importante. Aunque no lo “sientas” en estos tiempos estamos dando un “salto cuántico de conciencia” que en cierta forma es despertar un área dormida de nuestro ADN, logrando percibir la realidad de una forma mucho más extensa y rica, permitiéndonos sentir más paz, alegría y un sentido más amplio de unidad.

Lo importante de aumentar nuestra frecuencia vibracional es que mientras nos ayudamos a nosotros mismos ayudamos a otros, pues al entrar en contacto con otros activamos su frecuencia, elevándola. Esto quiere decir que podemos construir un nuevo mundo basado en valores superiores del corazón.

El corazón sólo sabe cómo crear y la cabeza sólo sabe como destruir… La cabeza es destructiva y toda nuestra educación ha sido confinada a la cabeza…Nuestras universidades y escuelas están destruyendo a la humanidad. 
A menos que el ser humano se equilibre, a menos que el corazón y la cabeza crezcan juntos, permaneceremos en la desolación y ésta seguirá creciendo.. Lo creativo está perdiendo su fuerza y lo productivo se está convirtiendo en la meta de la vida. En vez de valorar la creatividad, valoramos la productividad
Tendrás que hacer que el corazón regrese.
Tendrás que estar consciente de la naturaleza otra vez.
Tendrás que aprender a observar otra vez las rosas, las flores de loto.
Tendrás que establecer relación con los árboles y las rocas y los ríos.
Tendrás que empezar otra vez un diálogo con las estrellas.

Inspiración