femenina playa patricia chalbaudLas mujeres emprendimos una carrera en nombre de la liberación que rápidamente nos enfrentó a nosotras mismas, fue tanta la necesidad de liberarnos del patriarcado al que por cierto aún rendimos pleitesías, que sin darnos cuenta y sin querer comenzamos a competir con los hombres, asumiendo sus roles y descalificando sus aportes.

Poco a poco y en silencio las mujeres nos fuimos  masculinizando demasiado, sin querer fuimos perdiendo la sutileza femenina, incluso pintándonos  las uñas, secándonos el cabello, con los labios rojos y los tacones más in, lo masculino se internalizó en nosotras, así fuimos cediendo el poder que nos fortalece, el que nos pertenece: el poder femenino.

Parto de la idea de que la mejor forma de crecer y evolucionar es observándonos, aceptándonos y permitiéndonos experimentar nuevas experiencias, por eso creo que estas líneas las escribo no para evidenciar un “error” ni para “juzgarnos” a nosotras mismas, tampoco para llegar a la autocritica, lo que ha pasado con la mujer es resultado de las vivencias que hemos tenido, de la sociedad en la que nos hemos desarrollado y por unas ansias de liberación, que si bien,  ciertamente merecemos, no se lucha, se ejerce, porque es un derecho inherente a ser mujer. La gran diferencia entre ejercer el poder femenino y lucharlo es que el poder obtenido por lucha es masculino y desde allí nos movemos, quizá, para poder sentirnos más fuertes, seguras de nosotras mismas e independientes y autosuficientes, a cambio de debilitar el poder femenino.

Para que exista verdadera liberación debemos comenzar por el lugar más importante: dentro de nosotras mismas.  Las mujeres no tenemos que dejar de ser femeninas para ser libres, tampoco tenemos que ser fuertes físicamente, ni convertirnos en las solucionadoras de todo, imponernos ante los hombres o desechar su ayuda y apoyo para ser felices.

En la actualidad muchas mujeres afirman con convicción “no hay hombres” “los hombres no sirven para nada” “es más fiel un perro que un hombre” “no necesito a un hombre a mi lado” “no sé qué pasa con los hombres de ahora”.  Estas mismas mujeres las vemos cambiar cauchos, alzar cajas, hacer mudanzas, hacer alarde silencioso de su “fuerza” física y emocional,  acción tras acción se van desconectando de su feminidad y asumen los roles de las todo terreno que pueden con todo y no necesitan al hombre.

Así nos acostumbramos a alzar pesos físicos y emocionales que no nos corresponden, porque “podemos tanto como ellos”, porque “estamos solas”, porque “no hay hombres”… asumiendo esos roles los despojamos a ellos de los suyos y no convencemos de que “tenemos la razón”

Volvamos a lo femenino

A las mujeres nos corresponde el don maravilloso de gestar y alimentar la vida, de dar amor, desarrollar la intuición, alimentar física y emocionalmente la familia, amar, crear, somos la vasija que contiene la luz creadora…

Volver a nuestra esencia es darle la teta al bebé, cuidar a nuestros hijos y nietos desde el amor y apego sano, olvidarnos de que nuestro cuerpo  y nuestra mente puede cargar pesos innecesarios (de poder puede, las consecuencias se ven al pasar los años: prolapsos, incontinencias, quistes, histerotomías )

Las abuelitas siempre resultan ser muy sabias ¿verdad? En nuestras casas las abuelas nos decían: no agarren peso, y eso tiene su sentido, nuestro suelo pélvico necesita ser fortalecido, e incluso fortalecido no está diseñado para alzar grandes pesos, pues sus músculos se desgarran y debilitan.

Nos olvidamos que vivimos atravesando ciclos mensuales, que no somos seres lineales, que nos complementa lo masculino.  Si aprendemos a escuchar nuestro cuerpo, experimentar nuestros ciclos, aceptar nuestra feminidad, nuestra capacidad creadora,  equilibramos nuestras energías masculinas y femeninas, dejando fluir nuestra intuición, desarrollándonos desde nuestra esencia.

Recomendaciones para reafirmar la esencia femenina:

Haz yoga

Deja el peso físico para los hombres, la fortaleza de la mujer viene del alma

Amamanta a tus hijos

Alimenta tu familia

Participa en círculos de mujeres

Medita

Bendice y agradece tu útero, tus senos, tus curvas

Usa el lado izquierdo del cuerpo conscientemente

Aprende a recibir

Ama, amate, déjate amar

Haz por lo menos 3 actividades  femeninas al día que te gusten

Disfruta tu cuerpo

Confía en tu intuición

Desarrolla actividades creativas como pintar, tejer, moldear, diseñar, coser, cocinar, danzar, cantar

Desarrolla la ternura

Recuerda que la relación más importante es la que tienes contigo misma, de esa relación parten todas las demás, ámate

Instragram @yogaenlailsa

FanPage

 

[email_this_button]